Thomist Spotlight | Réginald Garrigou-Lagrange, O.P. (1877-1964)
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Who is Réginald Garrigou-Lagrange, O.P?
Réginald Garrigou-Lagrange, O.P.
Nacido en 1877 en Auch, Francia. Su tío, el padre La Grange, era un famoso biblista.
Estudió medicina por dos años en la Universidad de Bordeaux. Siendo estudiante de medicina, ingresó a la Orden de los Predicadores (dominicos). Estudió filosofía en la Sorbonne. En esos años era bastante inusual para los dominicos seguir estudios de filosofía en una Universidad secular. Pero esta posibilidad, le permitió participar en las clases de notables filósofos franceses de ese tiempo, como es el caso de Henri Bergson.
Posteriormente, se avocó a la teología en su orden en la escuela de Le Saulchoir, bajo la dirección de Ambroise Gardeil quien se encontraba explorando la psicología del misticismo. También estudió con Emmanuel-Louis (Antonin) Lemmonyer (fallecido en 1932) fundador, con A.M. Jacquin, de la Revue des sciences philosophiques et théologiques (1907) y, con M. Barge, de la Revue de la Jeunesse para los jóvenes (1909). El padre Lemmonyer, que fue sucesor de Gardeil como regente de Le Saulchoir y que sirvió como asistente del maestro Gillet, trabajó especialmente contra la separación de la teología moral de la teología mística y ascética. Conoció personalmente a Bergson, a Levy-Bruhl y a Maritain.
Fue profesor en la escuela de los dominicos en La Saulchoir, Bélgica (1905-1909), y después en el Ateneo Angelicum (posteriormente, Pontificia Universidad Romana de Santo Tomás) de 1909 a 1960. Fue profesor de muchos notables intelectuales católicos de este siglo, entre otros de M.-D. Chenu, O.P., y de Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, de quienes fue consultor y supervisor de tesis. Sólo abandonó el Angelicum un año y durante sus vacaciones, que aprovechaba para predicar en Italia, Francia, Inglaterra, Holanda, Canadá y América del Sur.
Miembro de la Academia Pontificia Romana de Santo Tomás de Aquino, cuarta generación.
Fue un escritor prolífico en temas filosóficos, teológicos y espirituales. Su bibliografía completa lista más de 770 libros, artículos y correcciones.
Se hizo notorio con sus primeras obras en las que atacó una por una las tesis del Modernismo. Fue consultor del Santo Oficio y de otras congregaciones romanas. Estas tareas le ganaron fama de "inquisidor" e inflexible, muchos le adjudican la paternidad de la Encíclica Humani Generis en la que Pío XII condenó la Nouvelle Theologie y la extravagancias del padre jesuita Pierre Teilhard de Chardin.
Filosóficamente, se afilió al tomismo más tradicional defendiendo las famosas 24 tesis y la distinción real entre esencia y existencia. Estudió especialmente a los representantes de la tradición tomista: el cardenal Cayetano, Domingo Bañez y Juan de Santo Tomás, cuyos trabajos comentó. Por esta visión doctrinal, no se encontraba a gusto entre los estudiosos que se limitaban a un análisis puramente histórico y exegético de Santo Tomás, sino que buscaba la aplicación del tomismo a los problemas del siglo XX.
Durante un tiempo, fue director espiritual de Jacques y Raissa Maritain. Se opuso a algunas tesis sostenidas por su antiguo dirigido y sus seguidores, especialmente en temas de filosofía práctica. Notable fue el intercambio de correspondencia entre ambos durante la Guerra Civil española: de acuerdo con el dominico, la causa de los nacionalistas era la de la Iglesia; algo más prudente, Maritain sostenía un cierto recelo ante quien era apoyado por los regímenes totalitarios de Alemania e Italia.
En teología, se distinguió por sus estudios de espiritualidad, entre ellos: Las Tres Edades de la Vida Interior. Intentó armonizar las enseñanzas espirituales de San Juan de la Cruz con los principios de Santo Tomás.
Doctrinariamente fue algo estricto, pero siempre fue un religioso profundo, protector de los pobres y director espiritual de muchos. Por su piedad y erudicción, durante toda su vida fue renombrado.
Después del Concilio Vaticano II, sufrió fuertes críticas e, incluso, el desprecio de muchos por sus argumentos en contra de las innovaciones teológicas de mediados del siglo XX y su firme apoyo de Franco durante la guerra interna española. Sin embargo, en muchos aspectos fue realmente un innovador. Por otro lado, hoy en día, aquietados los ánimos del período postconciliar, muchas de sus críticas han resultado acertadas.
Autor de muchos libros y artículos, como ya se dijo, entre ellos se destacan: Le Sens Commun (1909), Dieu: Son Existence et sa Nature (París, 1923, 2 vols.), La Synthèse Thomiste (1946), Dieu (1950), Le Réalisme du principe de finalité, Vida Eterna, La Madre del Salvador y Nuestra Vida Interior, Nuestro Salvador y Su Amor por Nosotros, Predestination, Providence, Las Virtudes Teologales I: Sobre la Fe, Tres Vías de la Vida Espiritual, Perfección Cristiana y Contemplación. A esto hay que agregar su comentario a la Summa consistente de siete volúmenes excelentes. Fue colaborador en la Revue de Science Philosophie et Théologie y en la Revue Thomiste.
En 1964 debido a su decadente salud se retiró al convento de Santa Sabina en Roma donde falleció ese mismo año.
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